El SITEAL (si queres ver otro artículo sobre el SITEAL hace click acá) ha realizado un estudio comparativo sobre el perfil de los docentes en AméricaLatina, donde aborda diferentes aspectos que hacen a esta profesión. En este
artículo hemos destacado aquellas descripciones que atañen a los docentes
argentinos con el objetivo de figurar en un primer aspecto las características
de estos trabajadores que están a cargo de la educación de las futuras
generaciones. Se abordará aspecto como características de las personas, antigüedad
docente y edad, visión social de esta labor, formación académica y relación
laboral.
Este
informe muestra como una de las primeras características a la supremacía de las
mujeres en esta profesión, es casi exclusividad que ellas ejerzan la docencia. Lo
cual es sólo es una realidad de Argentina y Uruguay, donde se observa 1 maestro
varón por cada 11 maestras y 15 maestras
mujeres, respectivamente. A su vez, una baja proporción de docentes mujeres
especialmente en estos países, declaraban que su salario representaba el mayor
componente del ingreso del hogar.
Las razones
para ambos fenómenos se pueden establecer que la mayor presencia femenina en la
profesión que se evidencia esté muy presumiblemente vinculada con la vigencia
de los tradicionales roles de género, que estipulan para las mujeres las tareas
de crianza de los hijos y la condición de “soporte” afectivo y fuente de
cuidados del resto de las personas. De acuerdo a este imaginario, el trabajo
con niños aparece como una actividad “natural” de las mujeres –aún cuando se
trata de trabajos remunerados -que se cristaliza en la persiste retórica de la
imagen de la maestra como “segunda mamá”. Otro elemento que pudo haber
colaborado en la sobrerepresentaciòn femenina en la docencia puede hallarse en
las condiciones que rodearon la génesis del oficio.
A su vez, en
el momento fundante de la Escuela, una de las principales funciones de los
maestros, se vinculaba a la construcción de identidad nacional y la cohesión
social. El quehacer de esos primeros docentes estaba fuertemente asociado con
la idea de “misión” o “apostolado”. Así, en sus orígenes, la condición docente
tenía un elevado contenido “vocacional” y de “servicio”, desdibujándose el
carácter de trabajador entre quienes la ejercían, es decir de personas que
realizan una actividad a cambio de una retribución monetaria. El fuerte
componente vocacional arraigado en la identidad de los maestros, muy
probablemente derivó en que la retribución material de la profesión tuviera en
aquel período una centralidad menor que entre colectivos ocupacionales y su
ejercicio estuviera más extendido entre la población con menor “responsabilidad”
en el mantenimiento del hogar. Desde entonces se produjeron importantes
transformaciones cualitativas y cuantitativas en el sector (masificación,
sindicalización, heterogeneidad social y cultural del cuerpo docente) y si bien
el componente vocacional sigue estando bastante presente, el oficio se concibe
cada vez más como una actividad laboral o una profesión.
En
conclusión al visión del docente de escolaridad obligatoria esta arraigada a la
idea de una segunda madre que lo hace por amor a los niños, y muy alejada de la
idea de un profesional que debe llevar un trabajo con la mayor calidad posible
de manera eficiente. Es por esto que la profesión esta relegada a un salario
que no alcanza para ser sustento de familia y es exclusivamente una actividad
delegada a la mujer. Hecho que ya en los años ’60 Paulo Freire denunciaba en “Cartas
para quien pretenda enseñar” a través de la imagen de la “tía” y esa falta de
visión de parte de la sociedad y del estado sobre la actividad docente como un
profesión que se requiere personas formadas y capacitadas y su trabajo debe
tener un nivel de calidad. Cuestión que se refleja mucho año a año en las
paritarias docentes.
Otra
característica que el estudio de SITEAL resalta es la edad promedio al inicio de
la profesión, cual es bastante elevada (Chile, República Dominicana, Argentina,
Costa Rica y Perú). En estos países la edad
media se ubica por encima de los 27 años (en Chile casi en los 29 años) y la
mitad tiene 25 años o más cuando comenzaron a trabajar como maestros. En
Argentina, Perú y República Dominicana pareciera haberse atrasado aún más la
edad de ingreso en el periodo más reciente, ya que los docentes de menor edad
tienen una edad de inicio más elevada. Es decir, que hay docentes de menor edad que
otros pero con una mayor trayectoria. Una razón puede ser que en países como
Argentina y Costa Rica, El Salvador y Ecuador, donde la formación tiene una
duración más acotada, probablemente el “reclutamiento” de los candidatos a
seguir la profesión se nutra de una importante proporción de personas que
comienzan la formación en forma diferida al momento de finalización de los
estudios de nivel secundario (muy probablemente luego de haber ejercido otras
actividades ajenas a la docencia) o bien de personas que finalizaron ese nivel
a edades más avanzadas.
Entre Costa
Rica, Perú y Argentina se conjuga una edad relativamente tardía de inicio con
baja antigüedad de los docentes con más años de carrera. Puede ocurrir que en
estos países la docencia sea una actividad que se ejerza durante un período
acotado dentro de una trayectoria laboral que combina otras actividades
laborales o el abandono de la profesión y/o que se propicien mecanismos de
promoción vertical, a partir de los cuales los docentes con más antigüedad
asumen roles diferentes al trabajo del aula.
En otras
palabras, el estudio manifiesta que poseemos docentes que han iniciado la
actividad de forma tardía, con docentes sin mucha antigüedad, y las razones
puede varias entre que la trayectoria docente para muchos se un período acotado
o porque combinan con otras actividades (no son docentes exclusivamente) o
porque dejan de ejercer, tal vez por abandono de la profesión o porque la única
forma de ascenso laboral sea dejar el aula para tomar un cargo jerárquico.
En cuanto a
la formación académica indica que al comparar el nivel de formación que tienen
la mitad de los docentes más jóvenes y los de mayor edad, sólo se aprecian
cambios importantes en cuatro países. En Argentina y Ecuador se incrementa
entre los más jóvenes el peso de los docentes con formación pedagógica en el
nivel superior (en detrimento de la formación pedagógica en el nivel medio).
Hasta el año 1955 con poseer en título secundario de Maestra Normal se podía
ejercer la docencia, posteriormente a eso la formación docente paso a ser una
carrera terciaria de un duración promedio de 3 años, es recién en este siglo
que se a elevada el nivel de formación al título de carrera de grado
universitaria.
Por otro
lado, manifiesta en cuanto a la relación laboral entre los países con mayor
proporción de docentes que no tienen contratos estables, Argentina y Uruguay se
destacan por la presencia –de alrededor de un 10%- de docentes de muy corta
duración (menor a un año). En el caso de Argentina, la misma tendencia
creciente en la relación laboral de titularidad entre docentes de mayor edad
vis a vis con los más jóvenes, tiene su correlato en la reducción de la
proporción de docentes que ejercen bajo la modalidad de suplencias cortas.
Para el
conjunto de la región es levemente más elevada la proporción de docentes que
tienen otro empleo entre los que tienen mayor edad. Aunque esta situación no se
replica en el mismo sentido en los distintos países. Solo es una realidad de
los docentes de Argentina, México, Guatemala, El Salvador y Uruguay.
Por último,
en relación con los indicadores de calidad de los docentes, la Argentina,
Brasil y Uruguay, presentan una situación bastante favorable, pero no lo es
tanto en los que reflejan las condiciones laborales: es baja la incidencia de
los docentes con contratos estables y la de docentes que trabajan más de 25
horas. A su vez el peso de los que tienen un empleo adicional es el más alto en
relación a los demás países. Pero en relación con el equipamiento de las
escuelas, se encuentran en un mejor posicionamiento. Estos países son los de
más temprana escolarización y los de mayor presencia femenina en el ejercicio
de la docencia.
BIBLIOGRAFÍA
CUADERNO 09
Perfil de los docentes en América Latina LUCILA FALUS Y MARIELA GOLDBERG ISSN
1999-6179 / Junio 2011
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